Lleida, 15 julio de 2026.
La prevención, un factor estratégico para el futuro del metal: un estudio de FEMEL identifica los principales retos y propone un nuevo modelo de madurez preventiva
El análisis, elaborado a partir de la participación de 48 empresas del sector del metal de la provincia de Lleida, constata una base preventiva sólida, pero señala la necesidad de avanzar hacia una prevención más integrada, participativa y orientada a la captación de talento. El estudio plantea la creación de un Sistema FEMEL de Madurez Preventiva y del programa de reconocimiento “Metal Seguro”.
La Federación de Empresarios Metalúrgicos de la Provincia de Lleida (FEMEL) ha impulsado un estudio para analizar el estado de la prevención de riesgos laborales en el sector del metal e identificar los principales desafíos a los que se enfrentan las empresas en un contexto de transformación industrial, digitalización y escasez de profesionales cualificados. El trabajo, desarrollado en el marco del Máster en Prevención de Riesgos Laborales de la Universidad de Lleida, ofrece un diagnóstico actualizado del sector y propone un modelo innovador para que la prevención se convierta en un elemento de competitividad, sostenibilidad y atractivo empresarial.
El estudio parte de una realidad compartida por muchas empresas del territorio: el sector del metal sigue siendo uno de los motores económicos de la demarcación de Lleida, pero afronta retos estructurales como el envejecimiento de las plantillas, la dificultad para incorporar nuevos profesionales, la transformación tecnológica y la aparición de nuevos riesgos laborales derivados de la digitalización. Ante este escenario, la prevención de riesgos laborales deja de ser únicamente una obligación normativa para convertirse en una herramienta estratégica de gestión empresarial.
Para conocer de primera mano la realidad del sector, se elaboró una encuesta específica dirigida a las empresas asociadas a FEMEL. Participaron 48 empresas de diferentes tamaños y subsectores, lo que ha permitido obtener una fotografía representativa de las fortalezas, necesidades y oportunidades de mejora del tejido empresarial metalúrgico de la provincia.
Una cultura preventiva consolidada, pero con margen de mejora
Los resultados muestran que las empresas del sector presentan un nivel global de madurez preventiva elevado, con una puntuación media de 79,4 puntos sobre 100. Las mejores valoraciones corresponden a los ámbitos de la formación, la cultura preventiva, la organización de la prevención y la planificación preventiva, lo que evidencia un elevado grado de cumplimiento de los procedimientos básicos en materia de seguridad y salud laboral.
No obstante, el estudio también identifica diversos ámbitos en los que todavía existe margen de mejora. Las empresas señalan especialmente la necesidad de impulsar una mayor participación de las personas trabajadoras en la gestión preventiva, reforzar la promoción de la salud, mejorar los canales de comunicación interna en materia de prevención y potenciar las evaluaciones específicas y las inspecciones periódicas de seguridad.
Otra de las conclusiones relevantes es que las empresas de mayor tamaño presentan niveles de madurez preventiva superiores a los de las microempresas y pequeñas empresas, lo que refuerza la necesidad de desarrollar herramientas adaptadas a la realidad de las pymes, que constituyen la mayor parte del tejido empresarial del metal en Lleida.
Talento, relevo generacional y simplificación administrativa, los grandes retos
Más allá de los aspectos estrictamente preventivos, las empresas coinciden en identificar la falta de talento como el principal reto de futuro del sector. La dificultad para incorporar profesionales cualificados, el envejecimiento de las plantillas y el relevo generacional aparecen como las preocupaciones más compartidas, junto con la necesidad de adaptarse a los nuevos procesos de digitalización y a los riesgos emergentes asociados a las nuevas tecnologías.
El análisis cualitativo también pone de manifiesto una clara demanda de simplificación administrativa. Las empresas reclaman reducir la carga burocrática vinculada a la prevención de riesgos laborales y disponer de más herramientas prácticas, recursos de apoyo y asesoramiento especializado que faciliten la integración de la prevención en la gestión diaria de la empresa. Asimismo, destacan la necesidad de seguir apostando por la formación continua y por ayudas que permitan invertir en mejoras preventivas.
El estudio también constata que las empresas asocian una buena gestión preventiva con beneficios directos para la competitividad. Además de reducir los accidentes laborales, consideran que contribuye a mejorar el clima laboral, aumentar la productividad, reducir el absentismo y reforzar la reputación empresarial, convirtiendo la seguridad y la salud en un factor diferenciador ante clientes y futuros profesionales.
Un nuevo modelo para impulsar la mejora continua del sector
A partir de los resultados obtenidos, el trabajo plantea la creación del Sistema FEMEL de Madurez Preventiva y Valor Empresarial, una herramienta de autoevaluación que permitirá a las empresas conocer su nivel de desarrollo preventivo, identificar fortalezas y definir itinerarios de mejora continua adaptados a su realidad. El modelo incorpora nueve dimensiones de evaluación, que abarcan desde el liderazgo y la integración preventiva hasta la innovación, la digitalización, la participación de los trabajadores o la gestión del talento.
Como complemento, el estudio propone poner en marcha el programa Metal Seguro, una iniciativa de reconocimiento sectorial destinada a las empresas que destaquen por sus buenas prácticas en prevención, cultura preventiva, innovación y mejora continua. El objetivo es incentivar la excelencia, dar visibilidad a las empresas comprometidas con la seguridad y reforzar el atractivo del sector ante las nuevas generaciones de profesionales.
Una oportunidad para reforzar la competitividad del sector
Las conclusiones del trabajo remarcan que el sector del metal de la provincia de Lleida dispone de una base preventiva sólida, pero que el futuro pasa por evolucionar hacia modelos más participativos, menos burocráticos y plenamente integrados en la estrategia empresarial. La prevención, señala el estudio, debe entenderse como una inversión capaz de generar valor, favorecer la innovación, retener talento y reforzar la competitividad de las empresas.
En este contexto, FEMEL refuerza su compromiso de seguir impulsando iniciativas que ayuden a las empresas asociadas a avanzar hacia una cultura preventiva más madura y eficiente, poniendo a su disposición herramientas de diagnóstico, programas de apoyo, acciones formativas y espacios para compartir buenas prácticas que contribuyan al desarrollo sostenible del sector metalúrgico de la provincia de Lleida.










